miércoles, 28 de junio de 2017

Sócrates García Gómez: "todavía hay gente y sitios especializados, que no se han enterado de la evolución de esta editorial y el enorme esfuerzo que realizan para ayudar a los autores noveles"

Con un texto escrito desde lo más profundo. Así nos hace llegar Sócrates García Gómez su experiencia vivida en la Feria del libro de Madrid, en la que estuvo firmando ejemplares de su novela, 'El heredero al trono del averno' el pasado sábado, 3 de junio.

Amenazaba la tormenta con acudir a la cita y aguarnos la mañana en la feria. La noche anterior había llovido, lo que hacía el ambiente un poco más húmedo y fresco que la tarde anterior. Al final el sol nos dejó pasar una hermosa mañana de sábado.

Llegué temprano a la caseta, nunca había hecho algo así y estaba muy nervioso, por eso quise estar antes de la hora. A las doce apenas pasaba gente por la calle, era muy pronto todavía y la persiana de la caseta se abrió. Dentro, dos simpáticas chicas me invitaron a pasar y sentarme cuando quisiera. A medida que pasaban los minutos más nervioso me ponía. Pero aquellas mujeres de la caseta y una tercera, que llegó más tarde con la cámara de fotos, me fueron dando conversación y con ella confianza.

Entonces la gente empezó a colmar la calle entera, no puedo decir que hubiera colas para comprar mi libro, no todos pueden vender y firmar cientos de ejemplares y mucho menos un autor novel, completamente desconocido, de cuya obra nadie ha oído hablar, como es mi caso. Pero entonces comprendí de que iba el juego, la gente iba directa a la caseta del autor al que iba buscando, quizás compraran algún otro libro aparte de ese, pero sobretodo, lo que hace la gente es fijarse y por eso pienso que mi roll en esta ocasión era el de dejarme ver.

Había momentos, que sentía los ojos de la gente, sobre todo de los más jóvenes, como si trataran de fotografiar mentalmente la portada de mi libro, quizás para buscar más tarde en internet. Esa gente y los curiosos que se acercaban a leer la contraportada, o a hacerme alguna pregunta, fueron quienes me llenaron de fuerza, para comprender, que aquello es un escaparate, el mejor de todo el año en toda España y yo estaba allí, daba igual lo que se vendiera, lo que realmente importaba es cuantos iban a conocer mi obra y sobre todo, que alguno hable de ella.

Para mí, como experiencia fue muy positiva, para repetir tantas veces como me sea posible, aunque, por poner un poco de amargura en mi dulce experiencia, he de decir, que hubo algún comentario que no me gusto.

Un padre caminaba con su hijo y este le dijo: - ¡Mira papa!, este te gusta fijo…-  a lo que el padre respondió sin ni siquiera leer la contraportada del libro, ni hacerme una sola pregunta: -Pero la editorial…- y se alejaron sin más demoras.

En primera estancia no comprendía las palabras de ese hombre. Que no le hubiera gustado el tema, la forma de narrar o el autor, vale, ¿pero la editorial? Cuando llegué al pueblo, con la mosca todavía detrás de la oreja, me puse a mirar por internet y leí varios foros que hablaban de Atlantis, pero, bajo mi experiencia, todo eran mentiras y de mucho tiempo atrás y por eso no le di la menor importancia.

Entonces decidí tratar de buscarme reseñas yo mismo, en sitios especializados. Fue al recibir la respuesta de una revista de ciencia ficción, cuando comprendí las palabras de aquel hombre, que paseaba por la feria aquel sábado por la mañana. El responsable de aquella revista me dijo, que no reseñaban libros auto-editados, ese es el problema, todavía hay gente y sitios especializados, que no se han enterado de la evolución de esta editorial y el enorme esfuerzo que realizan día a día, para ayudar, en todo lo posible, a los autores nóveles.



Por eso mismo tengo que agradecer una vez más a Ediciones Atlantis el apoyo mostrado desde el primer momento, la lucha y la dedicación para seguir siendo la voz de los autores noveles y sobre todo, por el titánico esfuerzo, que conlleva brindar enormes oportunidades, como la del dos de junio de 2017. Una fecha sin ningún valor para casi todo el mundo, pero una fecha que quedara almacenada en el estante de mis recuerdos, etiquetado en el dosier de los momentos irremplazables de mi vida.

martes, 27 de junio de 2017

Manuel Bosquet, autor de 'Una lluviosa mañana de invierno': "Siempre me ha llamado la atención el destino imprevisible que aguarda a cada persona"

Ediciones Atlantis presenta este jueves en Valencia “Una mañana lluviosa de invierno”, una novela urbana escrita por Manuel Bosquet que nos narra la dramática experiencia a la que se tiene que enfrentar una familia tras el embargo de su vivienda.

¿Quién es Manuel Bosquet?
Esta es una pregunta que me resulta difícil de responder. Porque, ¿quién es uno mismo? En sentido abstracto, creo que soy un hombre con cualidades y defectos como cualquier otra persona que tiene inquietudes. Las mías ha sido viajar, el deporte, los libros y escribir. Soy observador y vivo intensamente el mundo que me rodea.

¿Qué te inspiró escribir esta obra?
Siempre me ha llamado la atención el destino imprevisible que aguarda a cada persona. En el caso de mi novela, el protagonista se ve envuelto en una serie de sucesos que trastornará por completo su futuro. 

¿Cómo crees que puedes sorprender al lector?
Por la retrospección e introspección en que se desarrolla la historia y que no está exenta de cierto suspense.

“Una lluviosa mañana de invierno” habla sobre la lucha de una familia a la que embragan la casa. ¿Hay un rayo de luz tras la oscuridad para la historia?
Como en toda obra dramática, las expectativas de felicidad son muy pocas. De todos modos, es el lector el que dentro del dramatismo ha de encontrar el extraño placer que a veces encierra el sufrimiento.

Si pudieras cambiar algo en este mundo a través de tus relatos, ¿qué sería?
Todo autor trata de aportar algo nuevo; crear situaciones que por su novedad, despierten el interés y eleve las pasiones. Pero todo esto es muy difícil. Como decía Salomón; No hay nada nuevo bajo el sol.

¿Tienes algún nuevo relato en mente?
Sí. Estoy madurando una historia sobre alguien que debido a sus excesos, se halla entre la vida y la muerte… Tal vez este relato logré convencer a los que sin saberlo, se destruyen lentamente. Pero como digo, esta es una historia que está en fase de crecimiento.

lunes, 26 de junio de 2017

Entrevista a María Pileño, autora de 'Zona de turbulencias': "El instinto de supervivencia debe ir acompañado de una buena dosis de sentido común"

Ediciones Atlantis publica “Zona de turbulencias” el libro de relatos de la autora María Pileño en el que se reflejan diferentes situaciones reales a las que los individuos pueden enfrentarse a lo largo de su vida y que sus personajes protagonistas tratarán de escoger la mejor solución a sus conflictos.


¿Cómo surgió la idea para escribir este libro?
Surgió mientras estaba viajando, los viajes me aportan mucha información.

¿A quién va dirigida esta obra?
Va dirigida al ciudadano medio que normalmente tiene que enfrentarse a diferentes situaciones en su día a día.

'Zona de turbulencias' es un libro de microrelatos. ¿Cuál es el hilo común que los une?
El denominador común que conecta todos los relatos se centra en la forma en que los personajes encajan e intentan lidiar con determinadas experiencias.
El instinto de supervivencia debe ir acompañado de una buena dosis de sentido común para salir airoso de la encrucijada.

Si el lector pudiera sacar una conclusión o moraleja de 'Zona de turbulencias', ¿cuál sería?
El lector debe sacar sus propias conclusiones, para cada persona puede tener un significado distinto.

¿Qué obra has leído, releído y volverías a leer? 
'Don Juan', de Gonzálo Torrente Ballester

¿Sigues escribiendo? 
 Si, claro, cuando el tiempo me lo permite.

viernes, 23 de junio de 2017

El profesor Sergio Santiago Romero reseña Varados en el silencio: La narración atraviesa una y otra vez los portales entre el orden real de la vida y orden ficción al de las palabras;

Os dejamos esta reseña de Varados en el silencio, la novela de Rosa Blas Traisac. El texto corresponte a Sergio Santiago Romero, Profesor de la Universidad Complutense. ¡Esperamos que os guste!

Varados en el silencio propone un viaje, pues la narración atraviesa una y otra vez los portales entre el orden real de la vida y orden ficción al de las palabras; un camino de ida y vuelta que va hilvanando con suaves puntadas un texto. Tesa comprendió que escribirse,  no es tan sencillo como en origen pareciera. Busca entonces un efecto distanciador que la objetive, que la convierta en materia novelable; un dispositivo que ficcionalice la escritura de su ser y, por fin, distancie el mundo de la vida y el del arte para que la representación sea posible. Entonces, Tesa encuentra a Daniel y a su trasunto, Gerard, su otro-ficcional, el otro yo que todos somos cuando nos miramos desde fuera. Daniel y sus entrevistas con los antiguos amantes de Tesa son el pre-texto que permitirá a Tesa ser sujeto de su novela, El gran fraude, versión de su vida y su preclara comprensión de la lucha de sexos, la castración de los hombres y la garra letal del patriarcado.

Me cautivó el primer título, El ardor de las sirenas, porque me hacía viajar a la literatura. Me llevaba de cabeza a Homero y su Odiseo, a quien Nietzsche solía definir como «el tipo helénico clásico», esto es, un bravucón inmisericorde, irracional y desconsiderado: quizás el primer o segundo macho alfa de occidente. Me llevaba también al contraste entre aquellas damas del mar, las sirenas, sensuales y poderosas, y aquella otra mujer incapaz para la vida, Penélope, negadora de sus sueños y prototipo inmemorial del ángel doméstico. Me trasladaba, por último, al choque entre aquellos dos mundos, el viril-tiránico y el de la hembra poderosa que con su canto decide el rumbo desastroso de los barcos patriarcales. Me imaginaba a Ulises tapando con cera sus oídos para ignorar el canto de las diosas madres, para desatender la voz de la mujer libre que grita desde el fondo de las olas o a La sirena varada de Alejandro Casona donde el personaje de la sirena, elemento fantástico y simbólico que indica en ambos textos la introducción de una nueva interpretación de la condición humana o la belleza del verbo varar, y de la gran tristeza que causan esos gigantes cetáceos, en todo lo demás invencibles, que quedan atrapados en la tierra porque han nacido para la libertad que impone el mar.

El enigma radica en « una avería» en aquel sistema con el que los hombres fijan el rumbo de sus vidas. Ya se lo contó Homero a la Humanidad hace miles de años: los marineros cegaron con cera sus orejas y no escucharon jamás la voz de la mujer, su compañera en el fraudulento negocio de la creación y la apasionante aventura de la vida. ¿Cómo no iban a errar el rumbo si desoyeron a la mitad de la especie? ¿Cómo no iban a encallar en sus miedos y frustraciones sino se dejaron acunar por el canto de las sirenas que arden de amor?

Entrevista a Alejandro Cabreba Coronas, autor de 'Los nuncavivos': Un nuncavivo, de existir, debería quedar enclaustrado en su universo paralelo.

Ediciones Atlantis publica “Los nuncavivos”, un libro original del autor Alejandro Cabrera Coronas, que va enganchando al lector poco a poco en una exposición in crescendo de lo que los personajes, en esencia, son: manifestaciones y víctimas del deseo, la ambición, la frustración… y el terror.

¿Cómo fue el proceso creativo de esta novela?

Los nuncavivos” (que, en puridad, no se trata de una novela en el sentido estricto del término y aun contemplando todos los elementos propios de tal tipo de narrativa, sino de un muestrario expositivo, presentado de manera epistolar, de personalidades moviéndose en una trama lentamente creciente) fue el resultado de un proceso de búsqueda de un arquetipo que pudiera hallar acomodo, sin estridencias, en la galería de los “monstruos” de la creación literaria. Durante meses estuve relativamente “obsesionado” con la idea de crear un personaje completamente nuevo (y diferente) integrable en el imaginario de lo fantástico o terrorífico, quizás un tanto cansado de los seres y personajes habituales en este tipo de literatura. Recuerdo el momento preciso, allá por 2008 (cuando fue comenzada a ser escrita la presente obra), en que me asaltó la “chispa” y empecé a diseñar las claves del ente no carnal que aglutina la trama de la obra. A raíz de haber dado con el mencionado ser surgió el dilema de construir una novela propiamente dicha o un algo diferente. Y resultó esta última posibilidad: desestimé crear una novela al uso, lineal o no, optando por desarrollar la historia (o, más propiamente dicho, la trama) entre unos (muy pocos) protagonistas por medio de cauces comunicativos casi enteramente virtuales: correos electrónicos, chats, publicaciones en redes sociales y en blogs… La plasmación de dicha trama por medio de este engranaje de comunicaciones resulta más fresca y ágil y, cuando menos en las fechas en que fue escrita por vez primera, original.

¿Quién crees que disfrutará más con su lectura?

Dado que no sigo (al menos conscientemente) usos, modas o tendencias, sino en función de mi propia visión (asumidamente contradictoria y poliédrica) del mundo mismo, de la literatura y de la ficción, pienso que cualquier tipo de público entenderá (y disfrutará, espero… o se inquietará, que es mi deseo) con la lectura de “Los nuncavivos”. No es éste un libro pensado en base a criterios comerciales, pero intuyo que el lector, decididamente ávido  de obras diferentes, captará todos los matices sin dificultad si está atento a los detalles: porque en éstos reside, en realidad, “la sal” de “Los nuncavivos”. Cada fecha, cada hora, cada nombre, las fuentes y tamaños con que cada personaje habla, la alineación misma en la página de las intervenciones… no responden al azar sino a un cuidadoso proceso de selección y descarte.

Si el lector pudiera sacar una conclusión o moraleja de “Los nuncavivos”, ¿cuál sería?

Los nuncavivos” no pretende ser, en modo alguno, una obra con pretensiones didácticas, éticas o morales; si bien es cierto que de su lectura se desprenden no pocas derivadas. Quizás la más evidente sea la relacionada con los innegables peligros anexos al mundo “2.0” en el que vivimos inmersos y nos movemos cotidianamente, perdiendo con ello el contacto piel con piel, ojo con ojo, y la propia naturaleza gregaria del individuo. Los personajes carnales de la obra son seres extremada y voluntariamente solitarios, creyentes equivocados en una conexión prácticamente ilimitada con el mundo cuando, en realidad, están cada vez (y paradójicamente) más alejados y ajenos a éste.

Los personajes de carne y hueso de la obra son personas, en el fondo y en la forma, alienadas y metidas de lleno en sus mundos diminutos, desligados de sus esencias reales y naturales. Los fantasmas reales de la obra (los que realmente provocan mayor inquietud y terror, por reales y cotidianos) están fabricados con materia orgánica: las frustraciones y las inseguridades; el egoísmo y los afectos no del todo desinteresados; los temores fundados con mayor o menor enjundia; las conveniencias propias y las utilizaciones del otro; las vanidades y los egos agazapados; las paranoias, la neurosis (el propio estilo de algunos de los personajes, repetitivo, nervioso, sincopado a veces y en otras ocasiones casi barroco así nos hacen ver este importante matiz) y los complejos; las desconfianzas, los recelos y las sospechas; las sumisiones, confianzas y fascinaciones quizás carentes de fuste; el cansancio, el hastío por el propio hecho de vivir o de seguir sobreviviendo; el dolor, la enfermedad y la molesta presencia vaporosa y siempre flotante de la muerte, a la cual miramos, incómodos, de soslayo… Tal vez produzca mayor miedo e incomodidad el hecho de ver reflejados en primera persona tales demonios que conforman nuestro día a día junto a circunstancias tanto personales como sociales (las mencionadas más el ostracismo para con aquellos que sabemos mejores que nosotros; las necesidades no cubiertas de reconocimiento y amor; la profundísima soledad; el desinterés de fondo con el que tratamos y sentimos al semejante, por aparentemente amado que nos sea; la levedad insoportable del hombre occidental…). Como innatural y paradójica contrapartida, el único personaje que “mantiene el tipo” (aparte de la compañera de camino del intuitivo, cultivado, inseguro e irritante científico, docente y escritor vocacional: el -verdaderamente risible- héroe final, de alguna manera, de la obra) es precisamente el ente imposible que lucha con denuedo por un objetivo, que no es otro que el ser: no ser más de lo que es, sino meramente ser; ser lo que no debería, por lógica, poder ser. Mas consigue, a base de una inusitada determinación, lograr mucho, muchísimo más de lo imaginable para una entidad de sus características. Fuerza, tesón, deseo, ansia, lucha… rebeldía. Aunque el personaje en cuestión sea un depredador sin aparente alma ni conmiseración, resultando repulsivo y decididamente “incómodo”, lo cierto es que acaba demostrando ser el único realmente admirable merced a su voluntad de poder: lo cual no quita que el alcance de su maldad, de su voracidad, acaben resultando insoportables y dañinos hasta el límite de lo impensable, de lo imposible.

No es “Los nuncavivos”, en resumen, una parábola acerca de nada de lo arriba expuesto. Mas tampoco deja de serlo, visto desde esa perspectiva de lectura e interpretación, y ya que en el interior de toda obra reside mucho más de lo visible, aun sin pretenderlo el escritor.

¿Por qué “Los nuncavivos”?

Esta pregunta (en la que admito no haber siquiera pensado hasta hace escasas fechas) me la han formulado en no pocas ocasiones últimamente. La respuesta más simple es que resulta sonoro, como el título de una suerte de saga maldita. Pero esta broma minimalista no es del todo cierta ni completa. Los nuncavivos son seres que, en teoría, ni siquiera deberían existir (al menos en nuestro plano existencial). Pero existen en la obra, y lo que sí que deberían ser es “siempremuertos”. Un nuncavivo es un ente que, de vivir de alguna manera, debería, si acaso, hacerlo en una dimensión paralela a la humana, con capacidad nula para influir en ésta: no hay (teóricamente) tangente posible entre un nuncavivo y un humano real, de carne y hueso. Un nuncavivo, de existir, debería quedar enclaustrado en su universo anímico, espiritual. Pero lo fascinante del ente protagonista de esta obra es que va derribando fronteras, alcanzando logros y metas impensables (como lo es su propia existencia para el hombre occidental, de costumbre descreído para con las posibles realidades paralelas a lo puramente visible) y llegando a cruzarlas, traspasando cualquier tipo de traba propia a su esencia. El nuncavivo (la nuncaviva) de la obra va más mucho allá de conformarse con dejar de estar muerta, semimuerta, pseudoviva o viviente en un mundo extraño, feroz y caníbal: desea vivir de verdad, experimentar, ser todo lo que no es, ser algo. Ser. Y para ello utilizará todas las armas (en principio absolutamente fuera de su alcance mismo) que vaya urdiendo y construyendo: hará uso y abuso de cualquier estrategia de manipulación; seducirá travestida bajo la apariencia de una nubilidad falsa; mentirá e irá cautivando con palabras ya suaves, ya soeces, a unos y a otros; impostará y, finalmente, logrará llegar muchísimo más allá de lo tan siquiera imaginado por un ser de sus (siempre en lógica teoría) limitadísimas / nulas posibilidades.

¿Estás trabajando ahora en algo?

Bueno, en realidad llevo trabajando para mi único disfrute en lo creativo desde niño. Escribo a cualquier hora y en cualquier lugar (siempre que las fuerzas y las energías me son favorables y me lo permiten), y sobre temas y formas literarias de toda índole. Siempre he escrito por el mero placer de hacerlo, hasta que hace año y medio aproximadamente (tras muchos años de dudas) decidí “lanzarme” por fin, tímidamente, al mundo editorial, en algún certamen, revista o antología: siempre a cuentagotas, lento, sin prisas. Últimamente estoy centrado (a la par que necesariamente disperso, cual admito sin sonrojo que es mi propia naturaleza) en la continuación de esta obra en concreto (si bien es un libro que se cierra completamente en sí, el lector sabrá al acabarlo que habrá, seguro, más) y en la segunda y tercera parte de otra creación “peculiar” con la que también tengo contrato de edición en vigor. Aparte de estos dos proyectos, sigo practicando ciertos cambios sustanciales en otro tercer libro que (espero) saldrá a la luz a final del presente año o a comienzos del siguiente: un libro de relatos que versa sobre las fuerzas, los “poderes” pequeños que hacen de los humanos lo que somos, para bien, para mal o para ese algo intermedio que, en el fondo, somos todos. Paralelamente a todo ello, varios poemarios (género este, el lírico, que constituye, seguro, más de la mitad de mi obra) que voy revisando una y otra vez, no pocos libros de relatos (mi otra devoción), aforismos, humorismos y brevedades, ensayos sobre esto y aquello, alguna obra decididamente incatalogable, indefinible e incluso sanamente risible. Todo lo mencionado bajo el prisma de la literatura, la ficción pura: raramente me documento (trabajo que entiendo necesario para novela histórica o tratados de diversa índole pero que no casan con mi manera de entender el proceso de creación puramente literario) o consulto más allá de lo que me ofrece mi propio (y limitado) conocimiento del mundo, de la observación y “disección” de los seres y las cosas.

¿Cuál es tu autor de referencia?

Aun declarando mi debilidad por autores clásicos en mayor o menor medida. Chejov, Maupassant, Lorca, Whitman, Bukowski, Nietzsche, Shakespeare y docenas de tantísimos titanes de la literatura, me son especialmente afines los llamados “malditos”, los autores diferentes y difícilmente calificables o encasillables, intento (como entiendo que cualquier autor) que ninguno de ellos influya en mis escritos: misión ésta imposible, por mucho que, como dije, intente distanciarme de estilos, tendencias, movimientos, formas, escuelas, temas ajenos a mí mismo. Ya que, por fortuna, mi hecho de escribir no responde a esclavitud ni necesidad, escribo lo que quiero y de la manera en que quiero hacerlo. Escribir es, para mí, un acto de intimidad, una pulsión mantenida, un algo inevitable. Aun así, y sin pretender, repito, ser influido por autor o referente para mi escritura, soy consciente de que la impregnación cultural está, evidentemente, ahí, y no me son ajenas las posibles (seguras) influencias de otras manifestaciones culturales (música, pintura, fotografía…) y de la vida misma en toda su extensión casi infinita. Mas, por encima de todo, pienso que aquél que ame la escritura debe vivir, fundamentalmente, en su cerebro propio, por finito y poco importante que pudiera ser: ese espacio real, único, auténtico y libre al que debería resultar imposible renunciar: el resto es adorno y circunstancia.



jueves, 22 de junio de 2017

Rosa Sánchez de la Vega: "Mirar a los ojos de los lectores y transmitirle el mismo entusiasmo y la necesidad de querer saber ¿Por qué ahora?, es una sensación maravillosa"


Llevamos unos días recibiendo los textos y fotografías que nos van mandando los autores participantes en la Feria del libro de Madrid 2017. 

Esto nos cuenta Rosa Sánchez de la Vega, autora de la novela ¿Por qué ahora?:


Este 4 de junio "repetí experiencia, nervios y emoción, los mismos que la primera vez. Disfruté de cada momento. Y agradezco el trabajo de la caseta 254, librería Salamanca".

"Firmar en la Feria del Libro es una experiencia inolvidable. Mirar a los ojos de los lectores y transmitirle el mismo entusiasmo y la necesidad de querer saber ¿Por qué ahora?, es una sensación maravillosa",añade Rosa.



Descubre Lil Murphy, la primera novela de la joven autora Udane Garro: "Algunos personajes tienen más historia detrás, son más profundos de lo que podemos imaginar"

Ediciones Atlantis publica “Lil Murphy” el libro de género negro escrito por la joven autora vasca Udane Garro Iglesia. ¿Te atreves a conocer la leyenda? En esta entrevista con su autora, podrás conocer alguno de sus misterios.

¿Cómo surgió la idea para escribir ‘Lil Murphy’?
La idea para escribir esta historia surgió por mi pasión al género negro. La mayoría de libros que leía y series que veía tenían relación con ese género, así que eso me inspiró para crear mi propia novela.

¿Qué fue lo primero que pensaste cuando recibiste la noticia de que tu novela iba a ser publicada?
El día en que recibí el correo de la editorial diciendo que mi libro iba ser publicado fue el mejor día de mi vida, llevaba tanto tiempo esperando aquel momento... estaba en el autobús con mis padres yendo hacia Errenteria y cuando vi que me habían respondido lo primero que pensé fue si estaba soñando, no me lo podía creer, mi gran sueño se había cumplido. Al bajarme, rápidamente me dirigí donde mis amigas y grité de emoción. Todavía sigo sin creérmelo.

¿Cómo es la evolución de la trama y los personajes?
La trama te va llevando por distintos caminos pero te hace dudar hasta el final sobre cual va ser el asesino. Y los personajes desarrollan bastante, van madurando y creciendo, y se dan cuenta de que la vida no es tan fácil como parece, van aprendiendo y descubriendo cosas nuevas. Algunos personajes tienen más historia detrás, son más profundos de lo que podemos imaginar.

¿De dónde nació ese afán de escritura?
Desde pequeña me ha gustado escribir, era mi cosa favorita en el colegio. Siempre me emocionaba cuando nos decían que el proyecto final de lengua o euskera era escribir un cuento. Siempre tenía alguna que otra idea en mente. Mis profesores comentaban que era una chica de gran imaginación.

¿Por qué el título de ‘Lil Murphy’?
El significado del título es algo que se desvela casi al final de la historia. “Lil” es la abreviatura de “Little”, es decir, pequeña en inglés y es el apodo de la más joven de la familia Murphy. No puedo dar muchos más detalles ya que acabaría contando la historia...

¿Cómo has llevado el compaginar la escritura de tu novela con tus estudios?
No ha sido tan difícil como parecía. Para mí la escritura es una afición. Tomaba mis tiempos libres para escribir, aunque fueran cinco minutos antes de entrar a clase. Gran parte de la historia la escribí en vacaciones de verano así que no tuve muchos problemas.

Si te pregunto por tu libro favorito… ¿Qué título es el primero en el que piensas?
Sin duda es ‘Hielo Negro’ de la autora Becca Fitzpatrick. Me encanta su manera de escribir y sobretodo la trama.