Javier Bodas, autor de 'Victoria también era esto': "En la novela los personajes hablan sin pudor de todo aquello que hoy parece que no se quiere hablar"

Ediciones Atlantis presenta este martes en Madrid,  'Victoria también era esto', una novela políticamente incorrecta escrita por el autor Javier Bodas Ortega, que narra, de forma peculiar, la historia de una familia originaria de un pueblo de Toledo, desde la Guerra Civil hasta los últimos años del franquismo, en diferentes planos, ofreciendo un gran contenido simbólico y numerosas propuestas de reflexión.

VICTORIA TAMBIÉN ERA ESTO es tu segunda novela y tu cuarto libro publicado. ¿Qué la hace única y diferente? 
La hace única porque habla de la vida, y más bien, del compromiso con la vida, pero especialmente de la búsqueda del sentido de la vida. De aquello que toca al corazón del hombre. 

Y también la hace diferente porque en la novela los personajes hablan sin pudor de todo aquello que hoy parece que no se quiere hablar, o se prefiere no hablar y mirar para otro lado cuando salen algunos temas de discusión. Porque hay grupos de amigos, y de WhatsApp, que ya deciden no hablar ni de política, ni de la iglesia, ni de religión, ni de la guerra civil, ni de la muerte, ni del dolor,… Los personajes entran de lleno en estos temas a veces tabúes, desde la óptica de los propios personajes, y de su propia realidad o experiencias vividas. Desde lo más íntimo. 

La hace diferente porque los personajes viven o experimentan las circunstancias derivadas de una guerra civil, una post guerra y un fin de una dictadura en confluencia con un Concilio Vaticano II, y su influencia en la Iglesia española y los movimientos católicos de la época. 

¿Cómo surgió la idea para escribir esta novela? 
Cuando empiezo a escribirla tengo una idea inicial de tres o cuatro líneas narrativas. La vida rural de una familia, antes, durante y después de la guerra civil, la emigración de los años cincuenta a la capital, el compromiso social o político a partir del despertar de las conciencias que el Concilio Vaticano II propicia en las organizaciones católicas tradicionales. 

Cuando vas escribiendo, indagas sobre el tema y descubres hechos o circunstancias que al comenzar a escribir no dispones, la narración deriva entonces por otros caminos bastante inesperados al principio. Y es como si los personajes toman, o quieren tomar, vida propia, más allá de lo que uno ha pensado sobre ellos. 

¿Qué elementos autobiográficos podemos encontrar en la misma? 
Se pueden vislumbrar fácilmente varios elementos autobiográficos como serían los escenarios rurales y algunos urbanos, por una parte. Y por otra parte, varios personajes cercanos que actúan en distintos escenarios experimentando realidades y circunstancias de la vida, de más dureza en unos casos, como la muerte de seres queridos, o del dolor, como el descubrimiento del amor y la belleza, o hasta conversiones de personajes al descubrir o enfrentarse a circunstancias especiales que lo sorprenden, y desde entonces le hacen ver la vida con una mirada distinta tras esos descubrimientos o experiencias más trascendentes, y lo transforman. Y además lo quieren contar. Tienen necesidad de compartir su experiencia vital. 

El encuentro de personajes con otros en su camino a los que seguirán y cambiarán su vida, o el entierro de un hijo, serían ejemplos puntuales. O disparar contra alguien por primera vez. O encontrar el lugar del enterramiento de un familiar, tras una vida entera. O hasta descubrir la verdad tras la hojarasca del ruido exterior. O “Nunca más servir a Señor que pueda morir”, por ejemplo. 

¿Cómo consigues hilar el juego de representaciones entre la vida real, la obra de teatro y la misma película? 
Esta es una de las cosas que sobre la marcha tiene uno que reorganizar debido a los datos que se disponen al principio, mucho menores que los que van surgiendo en la vida de la novela de casi seis años. En el esquema original solo había un libro robado cuyo contenido se proyecta en el cine. Es incompleto, pues se roba antes de terminar de escribirlo como borrador, y no salen narraciones de interés descubiertas con posterioridad. Alguien lo tiene que contar. Es la actualidad, ¿o no? Por otro lado hay personas que han influido mucho en la vida de otras que a veces se quiere hablar con ellos, pero, no están, han muerto. Que escenifiquen su vida, o lo que han sido, es una opción, o que dialoguen con quien ha vivido experiencias significativas o vitales con esa persona, es otra posibilidad de saldar la deuda, o de recuperar el valor de esas experiencias. El teatro presta esa función haciendo entrar en escena a personas vivas con otras que no lo son. Así se les otorga un papel en escena que permite interaccionar con la propia vida, o con personajes de la vida real. No es fácil pero creo que da juego. 

¿Hay alguna escena que destacarías? 
Sí, varias. El nacimiento emotivo y dramático a la vez del hijo de un personaje principal de dieciocho años. O las confesiones de alguien que ha matado, una sola vez, que lleva esa muerte a sus espaldas de por vida y que siente no haber pagado aún por ello. O las tomas de decisiones trascendentes que pueden crear mala conciencia de por vida. O el encuentro de una familia que visita en el hospital a un hijo, un padre y un novio, poco antes de morir. Y el entierro posterior de ese hijo con la presencia de sus padres lejos de su tierra. O las vivencias de un abuelo y un nieto juntos, en los primeros descubrimientos del color y del olor de la naturaleza, en el campo, en la tierra que los ve nacer. O los miedos y las obsesiones a ser detenidos por razones políticas, en una sociedad pre democrática, junto con las vivencias y compromisos derivados de esa situación. O las vivencias causadas por el dolor o las limitaciones físicas de algunos de los personajes, que no les limita a disfrutar de la vida, plenamente, ni de su belleza, ni de sus posibilidades, como si ese dolor o limitación, ni siquiera existiera, creando a su alrededor un espacio de esperanza que no todos los que les rodean pueden comprender. 

¿En qué rincón del mundo te perderías? 
No puedo perderme. “No soy quien quiero todavía”. Del poema BREVE CURRICULUM de mi libro Poemas de adviento… entre canciones de esperanza. Espero que se comprenda por qué lo digo al leerse el poema, que sigue. 

BREVE CURRICULUM 

Nací en la puerta del desencuentro 

A la luz de la cara oculta de la nube que me arropa 

Tuve miedo a la palabra 

No escrita 

Sobre estelas de corrientes voladoras 

Y frescas 

De los años no vividos. 

Vivo en la esquina del mirar y de la espera 

No soy quien quiero todavía 

Ando por caminos de penumbras 

Voy hacia la casa del sosiego 

Gano cuatro cantos 

Y aún, sueño. 

J. Bodas 

16/04/18 

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En Ediciones Atlantis celebramos contigo el Día del Libro

En Ediciones Atlantis queremos celebrar contigo el Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor y qué mejor forma que fomentando la lectura y animándote a regalar un libro y...¡si es de nuestro catálogo mucho mejor! :)

Del 20 al 23 de abril podrás beneficiarte de envíos gratis en todos los pedidos que realices a través de nuestra página web y además te regalaremos un libro, que podrás elegir entre todas las novelas finalistas de los Premios Atlantis 2017.

En este día del libro, las calles y las plazas de muchas ciudades se llenan de escritores, puestos de libros, últimas novedades y actividades culturales.

¿Sabes por qué celebramos el día del libro el 23 de abril?

El 23 de abril de 1616 fallecieron tres grandes escritores, Miguel de Cervantes, William Shakespeare e Inca Garcilaso de la Vega, fecha que la Unión Internacional de Editores propuso a la UNESCO, con el objetivo de fomentar la cultura y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor.

Sant Jordi o San Jorge, patrón de Cataluña y Aragón 

El Día del Libro coincide con la festividad de San Jorge -Sant Jordi, en catalán- patrón de Cataluña y Aragón, que falleció también un 23 de abril, pero de 303.  Es tradicional en estas comunidades el regalo de rosas y libros entre parejas y personas queridas en esa fecha, convirtiéndose en una de las jornadas populares más celebradas.

¡Únete a la celebración y regala un libro!. 
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Javier Muñoz Chumilla, autor de 'Cenizas de guerra':Intenta ser cruda y real, pero con cierto romanticismo y belleza en lo que transmite

Ediciones Atlantis presenta este viernes en Palma de Mallorca 'Cenizas de Guerra', una novela de Ciencia Ficción escrita por el autor Javier Muñoz Chumilla que habla de errores, de aciertos, de esperanzas y horrores, que vivieron nuestros padres, y que estamos viviendo nosotros a través de un vacío filosófico que nos puede llegar a condenar, y que, sin duda, afectará a nuestros descendientes de manera más terrible.

¿Cómo surgió la idea para escribir esta novela?  
El primer capítulo “Ojalá vivas tiempos interesantes”, que después serviría de base para el resto de la novela, fue concebido como una novela corta para un concurso en la localidad de donde soy originario, Yecla. Sobra decir que no gané, pero me había gustado mucho, y llevaba tanto tiempo esperando poder escribir ciencia ficción un poco más seria, que cuando tuve el momento para continuar, no lo dudé

 ¿Qué parte te ha costado más escribir en cuanto a personajes, trama, ambientes…?
Una de las cosas más difíciles que he encontrado ha sido dar coherencia a todo el universo de la novela. Son diez colonias, cada una con su política interior y cultura, con las distintas modificaciones personales y psico-sociales que cada nuevo ambiente podía impregnar en la conciencia colectiva… De alguna forma, si dejaba que dos planetas se pareciesen demasiado, estaba casi condenando a la novela a perder cierta credibilidad. Si una persona en África y otra en Estados Unidos difieren tanto en cuanto a actitudes y formas de afrontar su vida, ¿cómo de distintas serían dos personas nacidas en planetas distintos?
Luego, el segundo acto, algo más personal, fue complejo porque coincidió con una época dura de mi vida y mucho de ello se vio reflejado en el personaje que sigue la novela en ese punto. Pero, de igual forma, tenía que saber darle coherencia, incluso dentro del dolor que sentía. No podía ser así y ya.

¿De dónde nació ese afán de escritura?
Llevo desde los diecinueve años escribiendo en serio, pero procede de unos cuantos años antes. Supongo que me gusta contarme historias, de todo tipo, y adoro poder seguir una en la que, sí, yo pongo las reglas, pero a la vez no tengo ni idea de qué va a pasar. Ideo el universo, cómo funcionan sus leyes, y sitúo personajes en su interior, y a partir de entonces soy tan lector como cualquiera. Sólo que, mientras, mis dedos se mueven al tiempo que yo descubro. De ahí procede, de esa curiosidad y ganas de contarme historias.

 ¿Qué le dirías a un lector que duda si leer “Cenizas de guerra”?
Le diría que “Cenizas de guerra” es una novela que les habla a todas las personas con una cultura occidental (y ciertamente asiática) desde los años cincuenta del siglo pasado, hasta posiblemente los años cincuenta de este siglo. Habla de errores, de aciertos, de esperanzas y horrores, y todos estos elementos los vivieron nuestros padres, los estamos viviendo nosotros a través de un vacío filosófico que nos puede llegar a condenar, y sin duda afectará a nuestros descendientes de manera más terrible. “Cenizas de guerra” no es una novela de ciencia ficción. A veces creo que ni siquiera es una novela. Me gustaría pensar que es una mirada al interior de nosotros mismos como humanidad, en la que muestro cosas bonitas, pero también aspectos de nuestros hábitos mentales que nos llevarán al caos. A un mal caos.
Eso sí. Nada de moralismos, ni tampoco paternalismo. No hallaréis catastrofismo, aunque sí un poco de pesimismo. Espero que tanto “ismo” no sea excesivo. Intenta ser cruda y real, pero con cierto romanticismo y belleza en lo que transmite.
Además, si le gustan los secretos dentro de la novela, su propia estructura tiene varios guiños a los temas centrales de la misma, como son la pérdida de raíces, de las bases de las civilizaciones humanas, los mitos, etc.

¿Cuál es el último libro que has leído? ¿Lo recomendarías?
Terminado fue “La guerra de las Salamandras”, porque en la actualidad me encuentro con un par en las manos (más por falta de tiempo que por ambición). Y sí, muchísimo. Leí que, junto a “1984” y “Un mundo feliz”, conforma la tríada distópica. Las tres fueron escritas durante la misma época. En esta, a diferencia del trasfondo tan político (la primera) o social-consumista (la segunda), se centra en nuestro talón de Aquiles: la economía. Con mucho humor, nos relata poco a poco cómo uno de los mayores descubrimientos de la humanidad, unos reptiles que, bien enseñados, acabarán por hablar, expresarse y trabajar, acaban por dominarnos. No porque sean más inteligentes que nosotros, eso por supuesto. A partir de aquí, es spoiler, aunque el gusto de la novela es reírse ante la evolución (a través de ochenta años, creo) de las salamandras en la civilización humana.

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Los artistas Claudia Alvarado y Manolo Royo protagonizarán el programa de Ediciones Atlantis, Planetas y Atlántidas


El programa de Ediciones Atlantis, Planetas y Atlántidas, emitido por Radio Inter a partir de las 18.00 horas de este sábado, contará este con dos artistas de lujo: la ilustradora y escritora Claudia Alvarado, que este mismo viernes presentará las memorias de su tatarabuelo, el marqués de Salamanca y el humorista Manolo Royo, del que conoceremos otras facetas artísticas como la pintura.

BIOGRAFÍA DE LA AUTORA CLAUDIA ALVARADO
Claudia Alvarado, autora de Ediciones Atlantis
Claudia Alvarado es una artista, ilustradora y escritora española nacida en Madrid en 1981. Educada en el seno de una familia bohemia y aristocrática, los Salamanca, es autodidacta y polifacética. Siempre inquieta, en busca de experiencias que amplíen su visión creativa, desde muy joven se ha movido y ha trabajado en diferentes áreas culturales tanto en España como en el extranjero, habiendo vivido en países como Inglaterra, Estados Unidos, Canadá, Brasil y Panamá.

Este viernes, la autora publica su novela ‘Mi lucha por una nueva España. Memorias del marqués de Salamanca’ en el Museo del Ferrocarril de Madrid. Un libro que comenzó como “algo meramente familiar” y que tras ocho años de documentación, se convirtió en la biografía “más fiel y cercana que nunca se haya escrito sobre este gran personaje histórico”.

Según explica Claudia en una entrevista realizada por la Editorial Atlantis,con esta novela espera "que conozcan al verdadero marqués de Salamanca. A ese hombre que ha caído un poco en el olvido siendo uno de los hombres más importantes de la historia española del siglo XIX” y que los lectores se sorprendan “al leer como fue realmente su vida; sus alegrías y miserias, lo que le preocupaba, lo que le impulsaba, aquello que significó de verdad para él. Que conozcan los hechos hasta ahora desconocidos”.


BIOGRAFÍA DEL ARTISTA MANOLO ROYO

El pintor Royo Ubieto, escritor de ediciones Atlantis
Foto: (www.royo-ubieto.com)
Conocido en el mundo del arte como Royo Ubieto, Manolo comenzó a pintar a mediados de 1997. En 2014 obtiene el primer premio de pintura “Mujeres en Igualdad” de Pozuelo de Alarcón (Madrid). En noviembre de ese mismo año, tuvo lugar la exposición unipersonal en la Galería Pilar Ginés de Zaragoza. Tras diversas exposiciones colectivas, actualmente expone su obra itinerante por las galerías de todo el país.
Obra permanente en el Museo Adolfo Suarez - La Transición, Museo Municipal de Valdepeñas y Museo de Calatayud.
Exposición: “Diálogos con la Naturaleza” en Ávila.
Abril 2016: Exposición personal con 33 obras en la Galería de Arte David Bardía, Madrid.
Varios coleccionistas de arte se fijan en él y compran obra suya.
2017 Estrella de Oro a la Excelencia Profesional a su pintura, otorgada por la Interamerican University.

Exposición en "Bodegas Campillo" (2017).
"Cambiodeismo" Exposición Centro Cultural Galileo, Madrid.

Como buen renacentista hace suyo el lema: Omne re scibili et quibusdam allis.

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Entrevista a Eleder Escobar: No se puede cortar las alas de la imaginación, hay que dejarla volar y disfrutar de su inmensidad

Ediciones Atlantis presenta 'Memorias del Karbasam I: En busca del libro de los Nigromantes’, una novela de fantasía escrita por el autor vasco Eleder Escobar Tajada.

Eleder Escobar, autor de Ediciones Atlantis
¿Cómo ha sido el proceso creativo de esta novela?
Para mí fue un reto, pues desde que comencé mi andadura como escritor únicamente había escrito el género de Ciencia Ficción. Sí es cierto que también tengo varios de terror, varios poemas y una breve historia en verso, pero jamás me había propuesto escribir algo del género Fantástico. Mucho menos crear un nuevo mundo mágico y una nueva saga. Ahora, a punto de publicar el primero y escribiendo el segundo, me he dado cuenta de que se me da genial este género. Descubrirlo ha sido mi mayor tesoro. 

En una novela rápida y con mucha acción. ¿Cómo crees que puedes enganchar al lector?
Muchas veces no es necesario escribir algo lento y que tardes meses en leértelo. Lo importante a la hora de escribir algo es la intensidad con la que lo hagas, es decir, no porque algo sea largo ha de ser bueno. En muchas ocasiones muchos nos hemos topado con libros interminables que finalmente hemos desistido en leer. Cuando te propones escribir un libro tienes que ser capaz de enganchar al lector y al mismo tiempo darle la información necesaria para que comprenda los hechos y la historia que estás narrando. Para esto debes escribir las cosas de forma directa y plasmar lo más importante de manera que no quedé tan pesado. A su vez, siempre viene bien introducir escenas de acción o de rápidos y repentinos sucesos para mantener al lector concentrado en la lectura y que no pierda detalle. 

¿Ha habido alguna parte que te haya costado más escribir o algún momento en el que te hayas estancado?
¿Sinceramente? Lo que siempre me resulta más complicado a la hora de escribir un libro, es el final. No puedo evitar sentir que estoy terminando una historia que no sólo me ha llevado tiempo escribirla, también me ha hecho sentir emociones que difícilmente podría explicar, visitar lugares increíbles, conocer personajes únicos y verme inmerso en inimaginables aventuras. Creedme que nadie quiere terminar algo que le apasiona y que disfruta haciendo. 

¿Te has inspirado en algún mundo mágico?
Lo cierto es que no, no me gustaría por nada del mundo que la gente me tachara de plagio o algo por el estilo. Sí es cierto que la base es similar a la del cualquier mundo mágico, con hechizos y magia. Pero no por que algo tenga la misma base ha de ser igual. La estructura de esta historia es única cómo ella misma. 

¿Tienes algún autor/autora de referencia?
Sí, el gran J.R.R. Tokien. Él fue el que me inspiró a dar rienda suelta a mi imaginación, a dejarme llevar y crear un gran universo en el interior de mi mente, un universo único, con sus lenguas, sus culturas y sus religiones. Él fue el que me enseñó que no se puede cortar las alas de la imaginación, que hay que dejarla volar y disfrutar de su inmensidad. 

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Entrevista a Claudia Alvarado, autora de la "más fiel y cercana" novela que nunca se haya escrito sobre el marqués de Salamanca

Ediciones Atlantis presenta este viernes en el Museo del Ferrocarril, ‘Mi lucha por una nueva España. Memorias del marqués de Salamanca’, una novela en forma de memorias, escrita en primera persona por su tataranieta, Claudia Alvarado.


Claudia Alvarado
•         Eres tataranieta del marqués de Salamanca. ¿Qué te impulsó a querer dejar constancia de sus memorias a través de esta novela?
Todo comenzó como algo meramente familiar. Siempre he escrito y mi tío Olavo Monteiro de Carvalho, actual marqués de Salamanca, me pidió un día que escribiera la historia del primer marqués (así como la del resto de hombres que han llevado el título hasta él) para hacer unos libros para la familia. Tras unos ocho años de documentación, de escribir y reescribir, nos dimos cuenta que la biografía que había escrito sobre el primer marqués no debía quedar solo en la familia, sino que debíamos conseguir que la publicasen, ya que es la más fiel y cercana que nunca se haya escrito sobre este gran personaje histórico.

•         ¿Es una novela histórica basada en hechos reales? ¿Has introducido algún elemento de ficción?
Es una novela basada en hechos completamente reales. Si bien al escribirla en forma de memorias, para darle un aire más cercano, y llevarla al género novelesco, hay partes de ficción. Pero son muy breves. La historia es completamente real. De hecho, como decía antes, es la más fiel que se haya escrito sobre él.

•         ¿Cómo ha sido el proceso de documentación de la novela?
Muy largo e interesante. Muchas horas, días y años de archivo en archivo, leyendo cartas de la época, pequeños diarios, libros de historia, y la prensa diaria de la época (el día a día de más de setenta años)

•         ¿Cómo crees que puedes sorprender al lector?
Espero que conozcan al verdadero marqués de Salamanca. A ese hombre que ha caído un poco en el olvido siendo uno de los hombres más importantes de la historia española del siglo XIX. Espero se sorprendan al leer como fue realmente su vida; sus alegrías y miserias, lo que le preocupaba, lo que le impulsaba, aquello que significó de verdad para él. Que conozcan los hechos hasta ahora desconocidos. 

•         ¿Hay alguna anécdota que te gustaría compartir con los lectores?
Prefiero que lean el libro. Está lleno de ellas. 

•         Si pudieras viajar a un libro y vivir su historia…¿En cuál te encontraríamos?
Hay tantos libros que me han marcado que no sabría decir. Pero tal vez me podríais encontrar en uno de George Orwell.

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¿Te has quedado con ganas de más? ¿Quieres seguir conociendo a Jota? Ya puedes leer el segundo capítulo de 'Y yo a mi'

En Ediciones Atlantis, sabemos que tenéis ganas de seguir conociendo a Jota. Así que, para sobrellevar la espera hasta que llegue a librerías, os dejamos el segundo capítulo de 'Y yo a mí' , una novela romántica, fresca y divertida escrita por la periodista vallisoletana, Elsa García.

-2- Jota


A
las nueve y media, Nit llama a la puerta de mi casa. Como un clavo. Su puntualidad inglesa riñe mucho con mi costumbre de no llevar nunca reloj, pero como me quiere, ha aprendido a tomárselo con calma conmigo.

―Entra y rebusca por la cesta de los pendientes, los plateados esos gigantes que quieres tienen que estar por ahí.
―¿Aún maquillándote, tía? Venga, joder, que Álex y Javi me han escrito hace un ratillo que ya iban de camino.
―Vale, vale. Termino en nada. Cogemos taxi. Yo lo pago. Culpa mía.
―Deja de correr por el pasillo que todavía celebramos el cumpleaños de Gael en Urgencias. Estás preciosa, por cierto.
―¡Tú también! Cómo me gusta cómo te queda el rojo…
―¿Sí?, mira que yo me he visto un poco exagerada. ¿No queda todo muy ‘mujer fatal’ con este color de pelo?
―En absoluto. Estás impresionante.

Javi y Ga ponen los ojos en blanco y empiezan a separarnos para que cada una termine con lo que tiene que hacer y podamos marcharnos. Y menos mal, porque estaba a punto de pedir a Nit que me dejase probarme esos taconazos que trae por si me los presta para el siguiente fin de semana. Qué vicio tengo con los tacones, madre.

Con el tiempo justito (bueno, diez minutillos tarde, pero para ser yo, no está ni tan mal) llegamos a Xaloc y nuestros cuatro amigos se descojonan cuando Nit y yo comenzamos a dar saltitos alrededor de la mesa llena de los típicos vasos rojos de birra-pong, las bandejas de montaditos y los globos de mil colores que los camareros han distribuido por la zona del fondo del bar para celebrar como Dios manda los 28 añazos de Ga.

Como es primera hora, sabemos que tenemos libertad para comer algo y jugar un rato antes de que aquello empiece a llenarse y ya no podamos pedir canciones rancias en la cabina del DJ.

―Me flipa tíos, muchas gracias ―apunta Ga, encanta-do―. En un rato, Jota se camela a los camareros y brindamos con unos cuantos tequilas.

Creo que no recuerdo la última vez que alguno de mis amigos me llamó por mi nombre completo. Y no creáis que no me fastidia un poco, porque me encanta. Jimena. Suena importante.

Dicen que sólo me falta que me cuelgue algo entre las pier-nas para ser un tío más del grupo, así que no les parece lícito llamar-me por un nombre de chica. Aunque casi agradezco el diminutivo elegido a raíz de la inicial. ‘Jime’ no me suena muy bien, por mu-cho que lo escribiesen con ‘j’ y no con ‘g’.

―Creo que al de la camiseta del escote interminable puedes camelártelo mejor tú que yo ―respondo a su provocación muerta de la risa.
―Eso que le asoma por el pico del cuello, ¿es un puto perro muerto? Madre mía… existe la depilación láser.
Empezamos pidiendo unos cócteles rosas que no tengo ni idea de qué llevarán, pero están buenísimos. Es como tomar flash de fresa con un regusto amargo. No sé si marida bien con el bocadillito de cerdo deshilachado con miel y mostaza que estoy tomando, pero oye, siempre puedo tomar el siguiente trago con el montado de pollo braseado y queso brie.

Cuando vamos por el tercer vaso del mejunje rosáceo veo que Ga mira el móvil y sonríe. Actualmente, sólo hay un hombre en su vida que consiga eso.

―¿Ha llegado Enzo?
―Sí, voy a salir a buscarlo y que cene algo antes de que arraséis con todo, ¡que parece que no os hayan dado de comer en una semana!

No le doy tiempo ni a que se dé la vuelta, porque empieza a sonar el “Tengo el corazón contento” de Marisol y desaparezco en-tre gritos buscando a Nit para bailar con ella como si de aquella actuación dependiese nuestra entrada en Fama.

Cuando Pepa Flores termina de cantar al amor, Raffaella Carrá nos pide aquello de “explota, explótame, explo… explota, explota mi corazón” y claro, a los golpes de melenas y caderas se une hasta Álex, porque no se puede no hacerlo con una canción así.

Tan metida estoy en mi papel de gogó setentera que hasta que Ga no grita mi nombre por tercera vez ni me entero.

―¡Jota, joder, que ya me has dado dos veces con el pelo en toda la cara! ―partida de risa paro a ver qué quiere y me doy de bruces con el tío más guapo que he visto en mi vida… ¿qué narices en mi vida? En mis sueños tampoco los he visto así―, ¿te acuerdas de Enzo?
¿¿Perdonaaaaaaa??
Ese cerca de metro noventa de morenazo con los ojos azules, las espaldas más anchas que Thor, pómulos y mandíbula completamente marcada, barba de tres días, nuez enorme y cejas súper pobladas, ¿es Enzo? Juro que lo recordaba menos… menos todo.

―Eh, sí claro, más o menos…
―Enzo, imagino que recuerdas a Jimena; bueno… Jota, que es como un colega más.
―Sí, más o menos ―repite divertido.

Como para no estar pasándoselo teta. Tengo unas pintas de loca dignas de inmortalizar, con los pelos como si hubiese ido de la mano con Helen Hunt en Twister de tanta vuelta emulando a la rubia italiana y las mejillas más rojas que Heidi por los calores de la discoteca.

Por la manera tan fija en la que me mira este Dios griego, con la cabeza ladeada y media sonrisa asomando a sus perfectos y finos labios, igual tengo hasta un moco asomando.

Como ya estamos todos, Edu propone empezar a jugar un rato al birrapong. Hacemos equipos y como somos impares nos cuentan como una sola persona a Nit y a mí. No es nada en plan machitos, es que Nit y yo somos realmente malas a esto. Yo tengo un aguante envidiable, he tumbado a Javi y a Ga más de una vez saliendo de copas, pero no daría al muñeco Michelín con una naranja ni teniéndolo a cinco metros. Cuando Dios repartió la puntería, yo debía estar en el baño.

Nit la pobre es que es descoordinada sin más. Verla bailar te alegra la noche. Pero ella opina que si te lo pasas bien haciendo algo, deberías de hacerlo siempre sin importar si se te da bien o no, o si te van a mirar o a reírse de ti por ello. Es una filosofía ma-ravillosa. La confianza que tiene es una de las miles de razones por las que la quiero tanto.

Javi y Álex nos hacen de flancos en nuestro lado de la mesa y empieza la guerra.

Para mi sorpresa y la de todos los presentes que me conocen, comienzo encajando las dos pelotas de ping pong en el mismo vaso, hecho que el idiota de Ga se empeña en inmortalizar con una foto.
Hace bien, porque este fenómeno no se vuelve a repetir en la siguiente media hora que dura el juego hasta que Nit y yo desis-timos y nos vamos a por copas para todos.

―¡Qué asco de juego! ―se queja Ana.
―No te gusta porque damos pena intentando acertar.
―Bueno, en eso tienes razón. Javi tiene mucho más arte metiéndola ―dicho lo cual, empieza a descojonarse sola. ¡Ay, Diosito… ya va pedo!
―Madre mía, Nit, creo que voy a pedirte agua las siguientes dos rondas.
―De eso nada, ¡tequilas para todos!

Cuando empiezo a fracasar en mi intento de sujetarla para evitar su cruzada para saltar la barra y amarrarse a la botella de José Cuervo como si fuera un biberón, aparece uno de los camareros riéndose por lo bajines.

―Pues sí que tenéis sed…
―¡Aaaaah! ¡¡Me encanta esta canción!!

Y con las mismas, Nit baja la rodilla que ya tenía anclada en el inicio de la barra y se pone a bailar como un pato pequeñito y encantador.

―Hola, no sé cómo te llamas, pero te vas a convertir en mi mejor amigo esta noche ―le suelto de corrido al incrédulo camarero. Seguro que el pobre pensaba que hasta dentro de un par de horas no iba a tener que aguantar a taradas pasadas de copas… Ingenuo.
―Soy Pablo y me encantará ser lo que tú quieras esta noche.

Uy, lo que me ha dicho...
Vuelvo a mirar a Pablo, porque tan pendiente como estaba de Nit, no me he dado cuenta de que no está nada mal. Castaño, buena espalda, algo bajito, pero con ojos bonitos… Bah, mira por donde la noche se acaba de poner un poquitín más divertida. Sólo un poco.

―Pues, de momento ―resalto ese ‘de momento’, que lo pille…―, voy a necesitar que cada vez que te venga a pedir, lo de ella lo pongas sin alcohol, pero disimulando ―le explico señalando a mi amiga―. A ver si consigo que se le baje un poco sin que se me ponga brava, que es muy temprano aún.
―Hecho. ¿Algo más? ―Me sonríe de forma provocativa al hacerlo y a mí me apetece jugar tanto como a él.
―Pues somos siete, así que ocho José Cuervos, que ima-gino que no quieras dejarme sola brindando.
―Eso estaría feísimo por mi parte, y yo sólo quiero ha-certe cosas bonitas.
―Es de agradecer. Ponlos por favor con naranja y azúcar en vez de con limón y sal.
―Veo que tienes buen paladar.
―Y buena lengua.
Entre frase ingeniosa y flirteo descarado, termina de poner los chupitos (uno de Nestea para Nit que yo me encargo de pasarle) y aviso al resto para que se acerquen a brindar por el chico de la no-che.

―¡Por Ga! ―berrea Ana súper emocionada.
―¡Por Ga! ―gritamos todos levantando los vasos.
―Luego sigues zorreando cari, que me apetece bailar ―me suelta el cumpleañero.

Y como hoy sus deseos son órdenes, miro a Pablo y me en-cojo de hombros como disculpa.

―¡Vuelve pronto a hacerme compañía! ―me grita mien-tras Ga me arrastra a la pista.
―¡Cuenta con ello!

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